Abrir Waze mientras conduces en el Estado de México puede salirte más caro que la gasolina: la infracción por usar el celular como navegador alcanza los 2,346 pesos, y aplica aunque solo hayan sido dos segundos de pantalla.
Hay una escena que se repite miles de veces al día en las carreteras y avenidas del Estado de México: conductor al volante, pantalla encendida, dedo deslizándose sobre el mapa. A veces es para cambiar el destino, a veces para silenciar una notificación, a veces solo para ver cuántos kilómetros faltan. Parece inofensivo. Y sin embargo, ese gesto puede costar más de dos mil pesos si el agente de tránsito correcto lo observa en el momento preciso.
El reglamento de tránsito del Edomex no distingue entre hablar por teléfono y navegar con una app. Para la norma, cualquier manipulación de un dispositivo mientras el vehículo se desplaza (aunque sea a 5 km/h, aunque el semáforo esté en rojo, aunque solo haya sido un instante) entra en la misma categoría: distractor al volante. Y los distractores al volante tienen sanción.
Waze app: la herramienta que te guía y por la que también te pueden multar
Waze se ha convertido en el copiloto digital de millones de conductores en México. La app no solo indica la ruta más rápida: avisa de accidentes, detecta baches, señala radares de velocidad y hasta alerta sobre operativos policiales. En el papel, es una herramienta pensada para hacer el trayecto más seguro y predecible. En la práctica, su uso mientras se conduce en el Estado de México puede generar exactamente el tipo de infracción que uno esperaría evitar gracias a ella.
El problema no es la aplicación en sí. El problema es el momento en que se interactúa con ella. Ingresar una dirección nueva, cambiar entre rutas alternativas, acercar el mapa con dos dedos para ver un detalle, aceptar una sugerencia de desvío, todas esas acciones implican apartar la vista del camino, soltar al menos una mano del volante y trasladar la atención mental a la pantalla. Eso es exactamente lo que el Artículo 90, fracción 25 busca sancionar.
La Secretaría de Movilidad del Estado de México ha explicado esta lógica con datos de siniestralidad: los frenos de emergencia, los peatones imprevistos y los cambios de carril inesperados exigen tiempos de reacción que se reducen drásticamente cuando el conductor está con la vista en el teléfono. Las distracciones digitales al volante figuran entre las principales causas de accidentes en la entidad, junto con el exceso de velocidad y el alcohol.
La solución que la norma contempla es simple en teoría y requiere un cambio de hábito en la práctica: configurar el destino antes de arrancar el motor. Revisar la ruta, confirmar la opción preferida, silenciar notificaciones innecesarias y dejar que la aplicación haga su trabajo en segundo plano, con la voz como único punto de contacto durante el trayecto. Si surge un imprevisto que requiere ajustar la navegación, el reglamento es claro: buscar un lugar seguro, detener el vehículo por completo y entonces interactuar con la pantalla.
PERMITIDO
- Configurar el destino antes de salir
- Escuchar las indicaciones de voz
- Detenerse en lugar seguro para ajustar
- Usar comandos de voz del celular
INFRACCIÓN
- Cambiar ruta mientras avanzas
- Ingresar dirección en movimiento
- Acercar el mapa con los dedos
- Atender notificaciones de navegación
Waze en el tráfico: cuando querer evitar el embotellamiento te cuesta el doble
Una de las funciones más usadas de Waze es su capacidad para recalcular rutas en tiempo real según las condiciones del tráfico. La app detecta un accidente en tu camino habitual y te ofrece una alternativa; identifica una zona congestionada y sugiere un desvío que ahorra diez minutos. Para quienes se mueven a diario por las vialidades del Estado de México (donde los embotellamientos son parte del paisaje cotidiano) esta función vale oro.
El conflicto surge cuando esa notificación de recalculación llega mientras el auto está en marcha. La pantalla se activa, el mapa cambia, aparece un botón que dice “tomar esta ruta” y el conductor extiende el dedo para aceptar. En ese momento, sin importar cuánto tiempo dure el gesto, está cometiendo la infracción que describe el reglamento. No es una zona gris: la manipulación del dispositivo en movimiento está sancionada, y el monto, entre 1,876 y 2,346 pesos según el criterio del agente, no es precisamente simbólico.
Hay conductores que arguyen que detenerse en semáforo debería equivaler a estar estático. El reglamento no lo ve así. Mientras el vehículo no esté completamente detenido en un lugar habilitado para ello —una orilla segura, un estacionamiento, un área de descanso—, el uso del dispositivo sigue siendo infracción. El semáforo en rojo no es un paréntesis legal; es solo un momento de pausa en un trayecto que continúa.
Esto tiene implicaciones prácticas para quien confía en las alertas de tráfico de Waze como parte de su rutina de manejo. La app puede seguir corriendo, puede seguir procesando información y puede seguir emitiendo instrucciones de voz. Lo que no puede hacerse es interactuar con ella manualmente mientras el vehículo avanza. Si la ruta cambia y no estás de acuerdo, si el desvío sugerido no te convence, si quieres revisar cuánto tiempo adicional implica la alternativa: detente primero, decide después.
En el fondo, la norma no está en contra de la tecnología de navegación, está en contra del uso que nos distrae mientras conducimos. Waze, Google Maps, cualquier GPS integrado en el tablero: todos son herramientas válidas siempre que se configuren antes de salir y se consulten solo cuando el auto está parado. El Estado de México no prohíbe navegar con app; prohíbe hacerlo en movimiento, y la diferencia entre ambas acciones es la que vale más de dos mil pesos.
Conocer esta norma no es un lujo de conductores meticulosos. Es la diferencia entre llegar al destino sin contratiempos o terminar el trayecto con una infracción que ninguna app de tráfico pudo predecir, porque esa clase de multas no aparece en los mapas.









